
El día después que callaron las bombas y los cohetes entre Israel y Hamas nos encontramos varios escenarios:
- El de la destrucción y la matanza:
Del lado palestino en Gaza (más de 1300 muertos y 5400 heridos), 40% niños y mujeres, 20.000 personas con sus viviendas aniquiladas deambulando por la Franja de Gaza sin alternativas y a la espera de ayuda internacional y más de 4500 viviendas destruidas, entre ellos escuelas, guarderías, hospitales, así como instalaciones de la ONU y edificios gubernamentales con un daño estimado de 1.9 billones de dólares.
Del lado Israelí, 13 muertos, decenas de heridos y un millón de ciudadanos viviendo bajo la amenaza de Hamas.
Las secuelas físicas y psicológicas que acompañarán a los heridos y al conjunto de la población a lo largo de toda su vida, serán un germen de odio y venganza.
La catástrofe humanitaria en Gaza es el nuevo frente de la vergüenza para la especie humana y en especial para todos los poderes políticos que callaron, pudieron evitarlo y simplemente dejaron hacer.
- El escenario de la diplomacia internacional en la zona:
La solicitud de alto el fuego permanente para ambas partes propuesto por la iniciativa Franco-Egipcia, en realidad se había plasmado previamente por el acuerdo pactado entre Israel y EEUU, a través del cual ambos países van a colaborar a fin de garantizar el control estricto sobre el contrabando de armas y movimientos de personas en Gaza a través de los pasos fronterizos.
Las reuniones de Sharm el-Sheij y de Jerusalén aparecen como una puesta en escena ceremonial para apoyar la solicitud franco-egipcia de una postura a favor del alto el fuego, la apertura de los pasos fronterizos de Gaza al exterior, la necesidad de ayuda humanitaria inmediata y de asumir por parte de la UE un compromiso económico y material para la reconstrucción de la Franja.
En estas reuniones no se pronunció ni una sola palabra por parte de los líderes europeos de condena a la masacre cometida por Israel en Gaza, a los crímenes de guerra perpetrados por su ejército a la población civil, ni tampoco a la utilización de armas prohibidas como el fósforo blanco.
Tampoco se escuchó ni una frase de condena en contra de la prohibición impuesta por Israel a la prensa, con el objetivo de callar cualquier imagen, voz o crónica que pudiera mostrar la sangrienta realidad.
El nivel máximo de cinismo en la reunión de Jerusalén se alcanza con las declaraciones de disculpa de Ehud Olmert por las bajas ocasionadas de población civil palestina reiterando “Sinceramente, nunca quisimos causar ningún daño, ni atacar ningún civil inocente en Gaza. Nos arrepentimos mucho del hecho de que hubieran tantos que, a pesar de los sinceros esfuerzos que ha hecho el ejército israelí, hayan sufrido esta confrontación. Y me quiero disculpar, en nombre del gobierno de Israel, ante todo aquel que haya sido injustamente afectado en Gaza por esta operación” (Jerusalén, 17 de enero, 2009).
Los muertos y heridos palestinos víctimas de esta guerra desigual y evitable no tienen posibilidad alguna de disculparse, unos porque ya no están y otros porque están deambulando entre los escombros, la penuria y el horror.
Las declaraciones sin acciones decididas y concretas para acabar con este conflicto que se extiende durante más de 60 años, no es otra cosa que incoherencia, burla y humillación al más débil.
La UE quiere mostrar una aparente debilidad política para no ejercer un liderazgo real que podría llevar a cabo junto a los países árabes de la región y acabar definitivamente con el conflicto, algo que se ha reclamado en las calles la Sociedad Civil europea y mundial. Si la UE y la Comunidad Internacional quieren llegar avanzar en el proceso de paz realmente deberán enviar tropas de interposición entre Israel y Gaza.
La implicación del Presidente Obama en la resolución del Conflicto esta todavía por ponerse a prueba. Es cuestionable la mediación en el conflicto, dadas sus declaraciones y sus actitudes que han sido marcadamente proisraelíes en su visita a la región durante su campaña electoral.
Si la Administración Obama se adhiere a las iniciativas europeas y de los líderes árabes que quieren la paz, bienvenido, pero Europa no puede permitir una vez más que se le señale como cómplice de la injusticia.
A 24 horas de su investidura se ha puesto en contacto con el presidente de la ANP Mahmud Abbas, con el primer ministro israelí Ehud Olmert, con el presidente de Egipcio Hosni Mubarak y con el rey de Jordania Abdalá II. Además ha designado a George Mitchell como enviado especial de EEUU en Oriente Medio, que llegará a la zona la próxima semana.
Los símbolos son importantes pero no suficientes.
Tienen algo que ver los movimientos de Obama con las últimas declaraciones de la OLP, en las que declara que no se sentará a ninguna mesa de negociación de paz con Israel si antes su ejecutivo no fija una fecha definitiva de la retirada de todos los territorios ocupados en 1967.
En este contexto la alta diplomacia internacional se tendrá que preguntar:
¿Es que el ejército de Israel, uno de los más poderosos y preparados del mundo, no tiene estrategas y diplomáticos que anticipen que la ofensiva sobre Gaza iba a ocasionar la matanza de civiles que produjo?
¿Es aventurado pensar que en lugar de querer frenar el lanzamiento de cohetes de Hamas lo que en realidad se estaba buscando con esta ofensiva es mejorar la popularidad de Ehud Barak y Tzipi Livni para futuras elecciones?
¿Es arriesgado pensar que aprovechando todo este cúmulo de circunstancias, lo que se estaba buscando también era una limpieza étnica?
- El escenario en el mundo árabe
Egipto y los países árabes moderados salen reforzados de este conflicto, por la iniciativa de mediación franco-egipcia de alto el fuego.
Egipto sin lugar a dudas tendrá otro papel fundamental en el levantamiento del bloqueo de la Franja de Gaza en coordinación con la Comunidad Internacional.
Si bien se pondera positivamente su papel mediador en el conflicto, es visto por Hamas y grupos radicales y población palestina como aliado fiel de Israel y Occidente, que no les permitió salir de la Franja.
La unidad de los países árabes se vio afectada por su profunda división entre moderados (Egipto y Arabia Saudí) y radicales (Siria y Qatar) que reproducen con sus posturas respectivas a la división existente entre ANP y Hamas.
La reunión Kuwait sin llegar a ningún un acuerdo concreto para un fondo económico común a palestina lo confirma (sólo Arabia Saudí y Kuwait se han comprometido ha hacerlo).
El escenario palestino e israelí
En relación a la guerra tanto Israel como Hamas se atribuyen la victoria.
Debemos decir que Israel ha perdido esta guerra, aunque declare lo contrario:
Ha perdido su credibilidad a nivel internacional, con la excepción de EEUU que la apoya incondicionalmente hasta ahora.
Ha perdido la credibilidad y la simpatía de la Sociedad Civil a nivel internacional. Los ciudadanos israelíes cuando visiten otros países serán observados como cómplices de la barbarie.
Ha perdido parte del apoyo incondicional y de unidad de judíos e israelíes, que viven fuera de Israel, que están de acuerdo con una paz justa y una solución de dos estados, pero no suscriben ni las masacres perpetradas por el ejército, ni compran el argumento de la inevitabilidad de esta guerra. Así lo demostró la comunidad judía inglesa que salió a manifestarse en Londres con una estrella de David y carteles diciendo “No en mi nombre”.
Ha perdido porque sus argumentos de auto defensa no se pueden sostener por la masacre perpetrada en Gaza.
Ha perdido, porque no pudieron impedir que Hamas siguiera lanzado cohetes hasta el último día.
Han perdido porque ha resurgido nuevamente el antisemitismo en Europa y en el mundo.
Ha perdido porque en la Franja de Gaza y en Cisjordania Hamas suma más adeptos que antes de la guerra y la ANP pierde credibilidad.
Ha perdido porque finalmente Israel tendrá que sentarse a negociar con Hamas directa o indirectamente, tal como afirmó Jimmy Carter en su viaje a la región y como esta Plataforma ha sostenido en artículos de opinión anteriores.
Han perdido por que finalmente la población israelí tomara conciencia a través de las imágenes y de las crónicas de lo sucedido.
En el lado palestino, la ANP liderada por Abbas se debilita porque reacciona tarde y mal frente a la ofensiva israelí proponiendo un Gobierno de Unidad Nacional Palestino, cuando el máximo daño ya se ha producido en Gaza.
Sus réditos políticos con el fracaso de las conversaciones de paz de Annapolis han sido nulos, y aparece ante su población no como un líder autónomo, sino como un títere en las manos de Israel. Si Europa y Obama cambian podrán respaldar a un liderazgo palestino autónomo.
El integrismo gana la partida. La masacre de Gaza es el caldo de cultivo necesario para generar más odio hacia Israel y ansias de su destrucción.
Hamas gana porque no se podrá llegar a ningún acuerdo de paz si no se cuenta con ellos en la mesa de negociaciones. Desde esta plataforma siempre se ha planteado que sólo la unidad palestina puede terminar con la ocupación y con la guerra.
Hamas podrá tener un lugar en las conversaciones de paz si renuncia al terrorismo, como ha afirmado reciente la UE, sin embargo Francia solicita su inclusión ya.
El despertar de la Sociedad Civil
Precisamente es la Sociedad Civil la que ha demostrado con una innumerable cantidad de manifestaciones masivas contra la guerra en las principales ciudades europeas y en los países de mayoría musulmana que ya no hay más tolerancia de los ciudadanos frente a la barbarie, y frente al silencio o tibieza de sus respectivos gobiernos.
La sociedad europea que siempre ha visto a Israel como una víctima del Holocausto y ha respetado su lucha por buscar justicia contra los crímenes perpetrados por el nazismo, está confundida, por la actitud de un gobierno que compromete aquella herencia histórica y los convierte en verdugos y no en victimas.
La indiferencia cívica pasa a ser cosa del pasado, por lo que desde esta Plataforma nos congratulamos junto a millones de ciudadanos del mundo que han salido a la calle reclamando un alto el fuego inmediato, defendiendo la paz y las negociaciones como única vía de solución a los conflictos, en la nueva era Obama.
Ha llegado la hora de que las sociedades civiles y sus organizaciones marquen el ritmo de las grandes políticas. El ciudadano de a pie no tolera más ni la guerra ni la barbarie, este giro de conciencia ha sido iniciado ya con la ocupación de Irak y continuado con la Guerra de Gaza. Los crímenes cometidos no pueden ni deben quedar impunes. Una paz duradera sólo será posible si viene acompañada de justicia y reparación de daños y de un proceso de negociaciones en las que ambas partes estén en igualdad de condiciones.
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