En Washington se han iniciado en septiembre de este año bajo el auspicio y mediación norteamericana, las enésimas negociaciones de paz palestino-israelíes cuya duración máxima había sido planificada para un año y cuya conclusión final debería sería –entre otros temas fundamentales a resolver- el nacimiento del Estado Palestino.
Están por cumplirse 20 años desde la Conferencia de Madrid y se repite una vez más el guión tantas veces escenificado anteriormente: la Comunidad Internacional se presenta en el escenario con preocupación y presionando al ejecutivo israelí, mientras éste impone condiciones previas para empezar a negociar, las cuales todos acuerdan finalmente.
“El Cuarteto de Madrid”, los gobiernos egipcio y jordano acuden como convidados de piedra a esta última puesta en escena en Washington, la cual es prueba evidente de la sumisión a la hegemonía de la Administración americana en la resolución del conflicto por parte del resto de los actores.
El ejecutivo israelí participa bajo la presión americana a regañadientes y a sabiendas de que ningún representante palestino aceptara un plan de paz que ayude a sostener el “sueño bíblico israelí” de una Palestina ocupada.
En el libreto está incluido solicitar al Presidente de la ANP Mahmud Abbas, moderación y paciencia ante cualquier contrariedad para no ofender a la otra parte, la cual hasta la fecha de esta crónica accede con la advertencia de que interrumpirá las negociaciones si siguen con la construcción de los asentamientos por parte de Israel. Las últimas noticias indican que la OLP se opone a la reanudación de las negociaciones si no se paralizan la construcción de asentamientos.
El más que probable fracaso de este nuevo intento de negociación está asegurado al reiniciar el movimiento colono las construcciones de los asentamientos en los territorios palestinos ocupados, después de haber expirado la moratoria del 26 de septiembre.
Las eternas negociaciones en este conflicto no son nuevas, se han repetido una y otra vez desde hace 20 años sin resultado alguno, solo que actualmente se está negociando el 14% de la Palestina histórica del 22%, que corresponde a las fronteras que existían en 1967, cuando estallo la Guerra de los Seis Días.
Ante esta situación de estancamiento inaceptable del Conflicto, la Sociedad Civil y sus organizaciones en conjunto que luchan por la Defensa de los Derechos Humanos y el respeto al Derecho Internacional, se preguntan: ¿Cómo se puede modificar radicalmente esta situación de humillación, injusticia y burla del derecho inalienable a la autodeterminación del pueblo Palestino?
El marco actual de cómo están planteadas las negociaciones pronostican un nuevo y rotundo fracaso en el camino hacia la paz.
La UE no se aleja del guión marcado por Washington y escasamente se involucra como parte activa en el conflicto, a excepción de condenar situaciones criminales como la guerra sobre Gaza, el asalto a la “Flotilla de la Libertad” mientras envía a la región a la Comisaria de Relaciones Exteriores Catherine Ashton pidiendo el levantamiento del bloqueo de Gaza.
La acción, determinación y firmeza política de la UE respecto del Conflicto, salvo iniciativas aisladas de algunos países nórdicos ha sido inconsistente en los últimos años
Parecería que los compromisos económicos y comerciales de la UE con Israel son inquebrantables y la economía y los negocios están por encima de la ética y la justicia.
Otro factor fundamental a tener en cuenta en el por qué de la falta de voluntad política de la UE a involucrarse decididamente en la resolución del conflicto, es que el mapa político e ideológico ha cambiado significativamente en la última década : de sus 27 miembros, solamente 6 tienen gobiernos socialdemócratas, mientras que los países de mayor peso político como Alemania y Francia tienen gobiernos de centro derecha y en muchos de ellos los partidos xenófobos y de extrema derecha han conquistado parcelas importantes de poder .
Una prueba evidente actual de su ideología y su consecuente acción política, es que Bruselas no es capaz de condenar y sancionar a los gobiernos por la reciente expulsión de gitanos de Francia y de Italia, después de lo que supuso la deportación y exterminio de judíos, gitanos, homosexuales, comunistas y republicanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, la diferencia notoria en Europa entre los gobiernos y la sociedad civil europea está marcado porque amplios sectores de su población están en contra de estas políticas de discriminación y exclusión. Respecto al Conflicto, ya se han movilizado en contra de la guerra criminal contra Gaza, en contra del bloqueo a la Franja y han denunciado y condenado el reciente asalto brutal a la Flotilla de la Libertad
Son las organizaciones civiles las que han pedido a sus respectivos gobiernos y a la ONU que implementen y apoyen medidas concretas de investigación y condena contra las brutalidades cometidas por Israel en aquellas acciones.
La movilización de la sociedad civil europea y Mundial se ha visto reflejada también en la convocatoria del Tribunal Russell en Barcelona a inicios de 2010; el apoyo de las organizaciones y de la sociedad civil a la flotilla de la Libertad que contó en su mayoría con miembros europeos .
La organización y posterior detención de una nueva flotilla compuesta por judíos pacifistas americanos e israelíes, demuestra ante la opinión pública mundial que también existen sectores comprometidos con la paz entre los judíos y la población de Israel.
De igual forma otras flotas se dirigen a Gaza a fin de denunciar el bloqueo y la asfixiante situación existente de la población en la Franja, que seguirán existiendo hasta que finalice dicho bloqueo.
Lamentablemente el gobierno español en su calidad de Presidencia de turno de la UE durante el primer semestre de 2010 ha desperdiciado el tiempo. De haberse tomado iniciativas claras y contundentes frente a la ocupación, al bloqueo de Gaza, el asalto a la Flotilla de la Libertad, como hubiese sido proponer iniciativas de ruptura de acuerdos comerciales y/o estratégicos con Israel u otro tipo de sanciones, las que hubiera sido acogido favorablemente por la población civil europea y palestina , las que probablemente hubiesen obligado al gobierno israelí a revisar su posición.
No basta con viajes de la representación diplomática exterior española a la zona, si ello no conduce a un liderazgo con acciones y medidas concretas que impulsen la Paz por un lado, pero que condenen y actúen sobre la impunidad del bloqueo y la ocupación israelí .
Desde esta Plataforma empezamos a coincidir con aquellas voces críticas que ponen de manifiesto que el fracaso de las negociaciones iniciadas en Washington van a alejar definitivamente la solución de los Dos Estados, aflorando nuevamente como opción política la tesis de un solo Estado Binacional. Quién va a creer hoy en una solución justa propiciada por Netanyahu y Lieberman, cuando en la práctica lo que hacen es lo contrario. Quién va esperar un Estado Palestino democrático con la mitad de los territorios ocupados por el ejército israelí.
En un artículo titulado “El Gran Israel contra Israel” en el diario El País, Lluís Bassets decía en sus conclusiones el pasado 30 de septiembre:
El actual punto muerto, con la moratoria de los asentamientos liquidada y los colonos en plena exhibición de su voluntad constructora, termina el próximo lunes, en El Cairo, donde el presidente Abbas pedirá el apoyo de los 22 Estados de la Liga Arabe, comprometidos a reconocer a Israel a cambio del regreso a las fronteras de 1967. Entonces sabremos si hay futuro para las actuales negociaciones patrocinadas por Obama. Si no lo hay, se abrirá inmediatamente otra pugna y no será entre Israel y el Gran Israel, sino entre un Gran Israel judío sin derechos para los palestinos o un Estado binacional en el que todos gocen de los mismos derechos”.
Desde esta Plataforma suscribimos al 100% estas conclusiones, porque la solución de Dos Estados ya comienza a formar parte de la historia de las negociaciones y del pensamiento político. La realidad política actual del Conflicto tiene poco margen de maniobra. La dirigencia política de más peso en el planeta,debe tomar consciencia que un siglo XXI razonablemente equilibrado en el desarrollo social y económico de los pueblos, pasa por una solución justa y definitiva al Conflicto Palestino-Israelí. De no ser así, seguirá estando presente , ya entrada la segunda década, la amenaza de que la marea fundamentalista por ambos lados estalle y que abonando el terreno para un enfrentamiento sin fin.
Una paz ahora será justa o no será.
Para ello es necesaria la estricta aplicación de los Derechos Humanos y la Legislación Internacional bajo la tutela de la ONU como único marco legal al cual debe someterse, le guste o no, al gobierno Israelí .
De no ser así su aislamiento internacional será cada vez mayor y su justificación de una política de defensa es y será un argumento falaz que ya nadie creerá.



