
12 de Junio de 2007
El argumento Israelí fue iniciar una guerra preventiva ante la política de Nasser en Egipto, quién cierra el Estrecho de Tirán y trata de liderar la cruzada Nacionalista Panárabe amenazando a Israel con borrarlo del mapa.
Egipto e Israel estaban comprometidos en una carrera por el predominio armamentístico en la zona, situándose esta crisis en un momento de división profunda entre nacionalistas árabes y monarquías de corte feudal, en plena guerra fría.
El mundo árabe estaba dividido entre conservadores y progresistas, asegurando ambos que no podía haber paz con Israel, aunque al mismo tiempo la guerra en aquel momento histórico les parecía poco probable.
Por tanto existían tres razones que iban a desencadenar en la crisis de 1967:
La intención irracional de Egipto de destruir el Estado de Israel.
El aprovechamiento por parte de Israel de esta situación para iniciar la ofensiva y lograr una expansión territorial, obteniendo el beneplácito de Occidente el cual consigue posteriormente.
La responsabilidad compartida tanto de Israel como de los países árabes por un cúmulo de errores cometidos, en sus cálculos acerca de la consecuencias que iba a traer sus declaraciones y sus actos bélicos.
Los historiadores también tendrán que hacer referencia como consecuencia de la Guerra de los Seis Días, al despojo de tierras y propiedades palestinas, a la creación de asentamientos y colonias ilegales, al surgimiento de un poderoso movimiento de fanáticos religiosos pertenecientes a la extrema derecha, apoyados y protegidos por los gobiernos y el ejército israelí durante cuatro décadas en la Palestina ocupada.
La anexión de tierras por parte de los diferentes gobiernos israelíes se ampara en criterios de seguridad y por parte del propio movimiento colono, poniendo en práctica las “verdades bíblicas “que van a proteger Israel y al Pueblo Judío.
Más allá de retornar a los tiempos del Rey David, ha habido una justificación recurrente y sistemática de cualquier posesión que Israel haya incorporado porque “es el designio divino” y la voluntad de Dios”.
Estos son los argumentos válidos esgrimidos por gran parte de los colonos y silenciado con complicidad durante muchos años, por un espectro laico no practicante ni creyente, pero haciendo oídos sordos, no movilizándose, o muy tibiamente frente a toda la opinión pública internacional y a las distintas resoluciones condenatorias de la ONU.
La incapacidad de las ONU para hacer cumplir sus propias resoluciones encaminadas a establecer una paz justa y duradera en la región, ha influenciado considerablemente en el desprestigio de las potencias occidentales para intervenir en la zona como garante de Paz dentro del Mundo Árabe.
Si después de 40 años Israel levanta el muro de separación dentro de territorio palestino, cuyo argumento es: barrera de protección ante los atentados, mientras al mismo tiempo se esconde la intención de fijar fronteras definitivas no acordadas internacionalmente, entoncés no podremos extrañarnos que para el pueblo palestino representan el muro de la vergüenza, de la humillación y del fracaso de cualquier acercamiento o negociación de paz.
Lo que esta claro es que las consecuencias de la Guerra de los Seis Días a 40 años vista son: del lado de Palestina, un resurgimiento del islamismo radical , un empobrecimiento masivo y paro generalizado de la población, y la idea de que solo las armas harán justicia en el conflicto por parte del campo palestino; mientras que del lado de Israel, claro vencedor de aquella guerra, es un país cuestionado a nivel internacional, precisamente por considerar hasta el presente, que el uso de la fuerza constituye la única forma de resolver problemas, generándose como consecuencia de su actuación a lo largo de estos cuarenta años, seis conflictos armados con sus vecinos:
-La guerra de desgaste en el canal de Suez 1968-1970.
-La guerra de Yom-kippur 1973.
-Las dos Intifadas palestinas la primera 1987-1993 y la segunda 2000-2005
- Las guerras del Líbano 1982-2006.
Se calcula que en estos enfrentamientos perdieron la vida 5.000 israelíes y 50.000 árabes (tanto egipcios, sirios, libaneses y palestinos).
A nivel económico según los últimos datos estadísticos Israel ha gastado en la ocupación 50.000 millones de dólares en estos 40 años, produciéndose en Israel en dicho período un abismo entre los que tienen y los que no tienen, aumentando el índice de pobreza a un 10% del total de la población.
El ideario de Israel en su propia población hasta el 67 cambio drásticamente, de ser un país con una renta per cápita que no superaba los 2000 dólares alcanza hoy los 24.000, de ser un país con ideales de paz y progreso y desear ser aceptado por los vecinos, pasa con la Guerra de los Seis Días a convertirse en una potencia militar hegemónica, anexionista y colonizadora de territorios palestinos lo que refleja asimismo y ante el mundo, la idea de un estado ocupante y militarizado .
No es suficiente, la voluntad de una de las partes para llegar a un acuerdo, ya que la ocupación se ha prolongado porque Israel, tanto ayer, como hoy sigue negando lo obvio: que las tierras ocupadas no le corresponden, son de los palestinos y no han sido heredadas ni por el mensaje bíblico ni por la concepción de que es el “pueblo elegido”.
Este mito tan real en la antigüedad como falso en el presente, desconoce los avances del Derecho Internacional y de la posición de la Comunidad Internacional.
Sin embargo el Conflicto palestino-israeli sigue empantanado y bloqueado en el tiempo y en la historia, que junto con la guerra de Irak y la explosiva situación del Líbano amenazan la seguridad y la paz mundial.
En suma, una herida que hay que cerrar cuanto antes, pero no en falso.
El proceso de paz lo han reiniciado ya las respectivas sociedades civiles palestina e israelí apoyadas por sus bases, que desean en un porcentaje considerable, la Paz Definitiva.
Esto no puede ni debe ser materia especulativa de los políticos, porque no puede ni debe jugarse más con el destino de los pueblos, porque como afirmara con claridad de gran estadista el Presidente Lincoln en 1860, “los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos”.
¿Cual es la situación hoy?
Enfrentamientos fraticidas en Gaza entre Al-Fatah y Hamas, a pesar de los acuerdos de Riad.
La cohabitación Hamas y Fatah ha sido ineficaz hasta el presente, la lucha por el poder recrudece la violencia, dado que Fatah no admite haber perdido el poder y lucha en las calles apoyado por Estados Unidos y Europa como de otros países árabes de la zona.
Ante esta situación la guerra preventiva lanzada por Hamas no admite vacilaciones y constituye una guerra a vida o muerte, habiendo atentado en las últimas semanas contra altos dirigentes militares de Fatah y hasta en el propio complejo presidencial del presidente Abbas.
La continuidad de los bombardeos de cohetes Kassam en territorio israelí, es un intento de Hamas de mostrar su liderazgo y agrupar a grandes masas en torno a estos cometidos que defienden la causa Palestina.
Esta situación de guerra en Gaza, de continuidad de la ocupación en Cisjordania no da argumentos sólidos ni credibilidad para negociar ningún acuerdo de paz entre las Partes.
¿Quién va a confiar en el actual Gobierno de Olmert para garantizar un proceso de paz cuando su popularidad esta bajo cero en Israel?
¿Quién va a confiar en una negociación de paz que incluya solo a Fatal y deje de lado a Hamás
Esta claro que si el actual Ejecutivo Israelí no deja de mostrar su venganza y furia con la caza y captura de milicianos y políticos de Hamas, al mismo tiempo que se abstiene de generar o de atender las propuestas de paz de la Liga Árabe, las consecuencias serán nefastas.
Si no se brinda el apoyo a un Gobierno de Unidad Palestino, lo que significa permitir el derecho de dicho gobierno a gobernar y si no se llama urgentemente a la Comunidad Internacional, ONU, OTAN, UE y gobiernos árabes de la zona que deseen una paz justa y duradera como fuerza internacional de interposición entre Palestina e Israel para empezar a dar salida al final de la ocupación y a la posibilidad del establecimiento de un Estado Palestino como punto de partida de un acuerdo global, el caos continuara.
40 años con muro de separación para los israelíes y muro de vergüenza y de anexión y de apartheid para los palestinos.
40 años con retirada unilateral de Gaza sin acuerdo político.
40 años de violencia, destrucción y muerte en Palestina.
40 años de rechazo a una solución definitiva del conflicto.
40 años de exilio palestino
40 años de exilio de los disidentes israelíes.
40 años de “check- points” y barreras a la movilidad palestina, 40 años de intentos frustrados de la Comunidad Internacional, con una proporción de 10 a 1.
40 años con Madrid, Oslo, Camp David y Taba sin voluntad política por una resolución real del conflicto, 40 años, dos Intifadas, miles de muertos y heridos, 40 años escuchando: no habrá paz por culpa de Arafat y Sharon, no habrá Paz por Hamas, 40 años de extremismo fundamentalista
y de sinrazón que dieron vuelo, poder y armas al extremismo fundamentalista israelí del movimiento colono que se nutrió de la religión bíblica para justificar sus acciones en Palestina.
40 años que dieron vuelo y poder a la corrupción en Palestina y al triunfo de la religión de Hamas sobre la razón.
40 años de fracasos, de infinidad de propuestas de paz que la comunidad internacional no se decide a aplicarlas de lleno.
40 años negando las resoluciones y condenas de la ONU, haciendo de la ocupación un estado de apartheid alterando el cumplimiento básico de los derechos humanos.
40 años de traición al pensamiento judío, amplio, universalista y liberal, 40 años de silencio de muchos israelíes que hasta hoy no se han pronunciado abiertamente contra la ocupación y no ha actuado contra esta desvergüenza humana.
Y todo en nombre de la posesión de un territorio como entidad única, negando la posibilidad de existencia del otro: en el caso israelí en nombre de un nacionalismo religioso, territorialista, militarista y bíblico que cuenta con la complicidad de Estados Unidos y de Europa, en el caso del movimiento palestino radical y no laico , que aboga por una Palestina única e islámica.
De dos utopías irrenconciliables a una sola utopía de reconciliación
No podemos esperar otros 40 años y debemos alentar a que la sociedad civil en Palestina y en Israel, al mismo tiempo que la UE y los Estados Unidos actúen decididamente para que la injusticia histórica sea reparada de inmediato, finalizando la ocupación y abogando por la solución de dos estados que plantee al mismo tiempo un abordaje justo a el problema de los refugiados palestinos.
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